Nuestro Patrono

San Francisco de Asís vivió la experiencia de pobreza, mendigando de puerta en puerta y cuidando leprosos por los que antes sentía repugnancia. Fue incomprendido por su padre y los suyos renuncio a todo, desnudándose ante su padre. “Soy libre”. Ahora puedo decir. “PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN LOS CIELO”- Marcho los caminos cantando. “Soy Heraldo del gran Rey”.

Orando ante el gran cristo de San Damián oyó una voz misteriosa: “Francisco repara mi iglesia, que amenaza ruina”. Comenzó a entender el lema de su vida. “conozco a Cristo pobre y crucificado”. A la escucha del evangelio: “VE Y VENDE LO QUE TIENES… Y SIGUEME” Francisco exclamo “esto es lo que yo buscaba”, con seguridad en si mismo y la fortaleza que recibía en el Evangelio emprendió la obra. Cuando ya eran doce compañeros, van a Roma y el papa Inocencio III aprueba de viva voz, de nueva forma de vida evangélica. Los frailes menores, van de pueblo en pueblo predicando el evangelio. Más con los hechos que son las palabras.

En 1212, Clara de Asís, noble jovencita, con otras compañeras, siguen el ejemplo de San Francisco de Asís y fundan en San Damián, el Convento de las Damas Pobres. Francisco amaba la naturaleza, del evangelio aprendió la suprema hermandad, a tratar de tu a tu todas las criaturas, hablaba a la tierra, al fuego, al viento y a todos los llamaba hermanos.

Su vida fue humilde, vivió la pobreza, miro, cantando incluso a la muerte, el3 de octubre de 1226. El padre Gregorio IX lo canoniza el 10 de julio de 1228.